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26
Ago

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Cómo ayudar a los niños a vivir el presente:

Es importante enseñar a los niños a identificar y ser consciente de sus pensamientos y a acallarlos, en la medida que aprendan a vivir el momento presente.

Muchas veces a los adultos nos es difícil identificar y ser consciente de que estamos todos el día pensando. Lo hacemos tan automáticamente que no nos damos cuenta. Nos cuesta ser consciente de ello, ya que es nuestra mente la que toma el control sobre nosotros, navegando del pasado al futuro y perdiéndonos nuestro presente.

Vivimos la mayor parte del tiempo anclados en los recuerdos, en lo que fue. Lamentándonos o quejándonos de un pasado que ya no existe. O bien vivimos en un futuro hipotético que tampoco existe, preocupándonos de algo que en ese momento no existe, planificando, deseando o soñando quimeras. Mientras nos perdemos nuestra única verdad, el aquí y el ahora, lo que estamos haciendo o viviendo en ese momento.

Si no les enseñamos a nuestros hijos, desde bien pequeños, a tomar conciencia de sus pensamientos, a aprender a vivir el momento presente con plena atención y consciencia de lo que les acontece, sin dejarse ir a merced de los avatares de la mente; serán niños, adolescentes y adultos, cuyos pensamientos arbitrarios tomaran el control de sus vidas.

Mi hijo se dio cuenta de que pensaba a eso de los 3 años, un día me dijo:

– Mamá, ¿sabes que yo tengo una voz en mi cabeza que me dice cosas?

Al principio, me quedé perpleja, pero luego le pregunte:

– ¿Y qué te dice esa voz?

– Me dice cosas, lo que tengo que hacer, lo que me gusta, lo que le voy a decir a mi amigo.

Y ahí entendí que mi hijo empezaba a ser consciente de que pensaba. Entonces le explique qué es lo que le estaba pasando:

– Esa vocecita que tienes en tu cabeza son tus pensamientos, y tu cabeza es la que los crea. -le dije-.

Y a eso me contesto mi hija,

– Pero es que me cansa, esta todo el día hablándome.

Aquí entendí que era un buen momento a enseñarle a callar esa vocecita. Pensaba que en un principio era un poco pequeña, pero ya que la situación se había dado, le explique de la forma más sencilla que pude cómo parar sus pensamientos, como ser ella la que lleva el control de sus pensamientos y no los pensamientos el control sobre ella.

Entonces le dije:

– ¿Sabes una cosa? A esa vocecita o a esos pensamientos, los puedes callar.

– ¿Sí? ¿Cómo? -me pregunto ella-.

– ¡Jugando a soplar velas y no apagarlas! -le contesté-.

Entonces, buscamos una vela, la encendimos y empezamos a jugar a soplarla sin apagarla. Cogíamos mucho aire, pero lo soltábamos muy despacito de forma que no apagáramos su llama, fue muy divertido y nos reímos mucho, porque la vela se nos apagaba muchas veces. Cuando lo conseguimos le dije:

– Cuando esa vocecita te esté hablando, imagínate que tienes una vela delante de ti, entonces coges mucho aire y lo sueltas lentamente para no apagar su llama, poniendo toda tu atención en solo coger aire y soltarlo, como cuando jugamos a no apagar la vela.

Vamos a probar, cuando esa vocecilla te esté hablando solo haz eso: coges mucho aire y luego lo sueltas muy despacito para no apagar la vela. Hazlo varias veces y luego me cuentas si la vocecita se para.

Al cabo de unos días mi hija vino toda contenta diciéndome que mi truco funcionaba.

Más adelante me pregunto si ella era esa vocecita, esos pensamientos que estaban en su cabeza. Yo le dije que sí, que eran parte de ella, pero que no era solo sus pensamientos, sino que era muchas otras cosas…

… que ya contaremos mas adelante…

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