Educamos desde el Ser, para Ser | |

06
Jun

0

Castigos, premios y chantajes emocionales:

“Yo me como lo que quieras y tú me das el premio si quieres»:

Uno de nuestros alumnos después de estudiar el Experto en Coaching Educativo e Inteligencia Emocional nos contaba esta experiencia que queremos compartir con vosotros.

El otro día mi hijo de 6 años fue a casa de la abuela a comer,  y la abuela le había dicho que si se comía todo le iba a dar un “premio”, mi hijo, enseguida detecto que algo no iba bien, entonces le dijo a la abuela:

– Yo me como lo que pueda y tú me das el “premio” si quieres.

La abuela desconcertada le dijo, que mejor se lo comiera todo, que sino no habría premio. Pero mi hijo, insistió:

– Yo me como hasta aquí, no quiero más porque estoy lleno (sabe y reconoce su cuerpo y se escucha).

Entonces, la abuela desesperada y empeñada (para ella comer mucho es signo de salud) le dijo:

– He estado toda la mañana cocinando para tí, sino te lo vas a comer todo me pondré muy triste, y no saldré luego al parque contigo a jugar.

Mi hijo, muy enfadado, le dijo:

– Abuela, eso es chantaje emocional! Y no se hace. Y tampoco se amenaza a un niño en quitarle un premio sino se lo come todo! El lo entendió así.”

Muchos padres después de haber pasado por el curso de Experto en Coaching e Inteligencia Emocional nos cuentan que el cambio ha sido rápido.

Los niños se adaptan fácilmente, pues en casa las situaciones de estrés se viven de otra forma. Los niños ven a unos padres que se respetan e si mismos y que por lo tanto se hacen respetar sin necesidad de “castigos”, “premios” “recompensas” o “chantajes emocionales”.

Muchos nos dicen, sin ni tan siquiera haber completado el curso de Experto en Coaching Educativo e Inteligencia Emocional:

“El cambio ha sido rápido. En casa ya no hay gritos, ni castigos, tampoco amenazas.

Saben muy bien que es un castigo, que es una recompensa, que es una amenaza, e incluso saben distinguir que es un “chantaje emocional”, con lo cual saben defenderse de estos ataques emocionales y no se dejan seducir por ellos.”

Tanto los castigos como los premios, como los “chantajes emocionales” no educan a los niños, ni tampoco les enseña actitudes.

Estos métodos son eficaces durante un tiempo determinado y limitado. Hacemos que el niño haga algo movido por algo exterior a él y no desde el mismo. No acepta algo porque lo haya entendido.

Por lo tanto, este tipo de conducta no ayuda a que los niños sean respetuosos y cuidadosos, sino que hacen niños manipulables que después serán manipuladores.

Ningún Comentario

Respuesta

*