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03
Feb

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¿Cómo es mi tolerancia a la frustración?

¿Soy una persona con poca tolerancia a la frustración? ¿Me frustro fácilmente?

Estas son preguntas que a veces no nos preguntamos a nosotros mismos pero que si sabemos ver o contestarlas para otras personas y sobre todo en los niños.

Otra pregunta que tendríamos que hacernos y que va muy relacionada a la frustración es :

¿Vivo con expectativas?

La frustración es uno de los temas que solemos trabajar en nuestros cursos:

Tenemos que tener bien claro que la frustración es un sentimiento transitorio y en absoluto nos define.

Cuando nos sentimos frustrados normalmente podemos experimentar diferentes emociones, como el enfado, la rabia, la tristeza, la angustia, el miedo, aunque también es algo muy subjetivo.

La frustración va muy ligado a la forma de afrontar y gestionar las emociones de las personas, ya que hay personas que ante una situación se frustran y otras que buscan soluciones o lo intenta varias vece hasta que lo consiguen, es un tema de trabajar nuestra inteligencia emocional, la gestión de nuestras emociones.

La tolerancia a la frustración puede trabajarse y desarrollarse. Cuanto más temprano empecemos a trabajarla será mucho mejor, como he enseñamos en uno de los módulos de Inteligencia emocional en el curso de Experto en Coaching Educativo e inteligencia emocional.

Aprender a tolerar una situación frustrante desde bien pequeño ayuda a los niños a saber enfrentarse de forma positiva a los diferentes escenarios que se puedan encontrar en la vida. Ya que habrá situaciones en la que consigamos nuestros deseos y las cosas suceden como queremos, y otras que no.

Las personas con poca tolerancia a la frustración:

  • Tienen una mayor dificultad en gestionar sus emociones, y son propensos a enfadarse con mayor facilidad. Desembocando dichos enfados en rabia o ira.
  • Son impulsivos e impacientes. Les cuesta mucho esperar y quieren resultados inmediatos.
  • Son exigentes, su nivel de exigencia para con ellos mismos y con los demás suele ser alto.
  • Son más propensos a desarrollar ansiedad o estrés ante conflictos y dificultades mayores.
  • Son más inflexibles y les cuenta adaptarles a las nuevas situaciones.
  • Tienen tendencia a radicalizar su pensamiento, o todo es blanco o todo es negro. Les cuesta encontrar el término intermedio.

Tolerar la frustración significa hacer frente y aceptar las limitaciones y problemas que nos vamos encontrando a lo largo de la vida.

Cada vez es más frecuente ver una baja tolerancia a la frustración en los niños y en la nueva generación que viene a tomar el relevo.

¿A qué se debe esto?

A que tenemos que mirarnos un poco más como adultos y ver cuál es nuestro nivel de frustración, ya que los niños aprenden de lo que ven. Si nosotros somos capaces de regular nuestra frustración, responder de forma positiva ante expectativas no cumplidas, ellos tendrán como referente esta forma de sentir y actuar. Si ellos ven eso, ellos aprenden eso.

Por lo que es muy importante aprender a gestionar nuestros sentimientos de frustración para que las generaciones venideras sean capaces de ver ante las dificultades retos e impregnase del gran aprendizaje que cada situación le da.

Autor
Isabel Bueno

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