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19
Ago

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EL PODER CREADOR Y DESTRUCTOR DE LA PALABRA

Podemos cambiar nuestra realidad con solo cambiar nuestro lenguaje.

Muchas veces hablamos como si las palabras se olvidasen con el tiempo, como si lo que decimos o lo que nos decimos, no tiene importancia o no tiene consecuencias.

La mayoría de las veces, somos completamente inconscientes de lo que decimos y de lo que pensamos, esto es porque no le estamos dando importancia a la palabra, al poder creador y destructor de la palabra.

Somos, hacemos y creemos lo que nos dicen o nos decimos.

La palabra crea nuestra realidad y la realidad de los que nos rodea: de nuestros hijos, pareja, compañeros, alumnos, etc.

Por lo tanto es fundamental que cuidemos la forma en la que nos hablamos (diálogo interno) y en la que hablamos a los demás. Para ello el trabajo de atención plena o Mindfulness nos ayuda a observar nuestro dialogo interno y a cambiar nuestra forma de hablarnos.

A través de la palabra nosotros pensamos, hablamos, recreamos nuestras visualizaciones, generamos emociones propias y ajenas.

A través del lenguaje, de las palabras, expresamos quienes somos, lo que somos capaces de hacer, nuestras capacidades y habilidades, lo que creemos de nosotros mismos, y lo que es importante para nosotros. Expresamos lo que hacemos, dónde estamos y dónde vivimos. A través del lenguaje expresamos tanto interna como externamente quienes somos.

En vez de utilizar un lenguaje limitante y negativo, podemos utilizar un lenguaje positivo, motivador, generador de emociones positivas.

De hecho el pensamiento, puede provocar cambios moleculares en nuestros genes.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de Wisconsin, España y Francia reporta la primera evidencia de los cambios moleculares específicos en el cuerpo después de un período de práctica intensiva mindfulness, también conocido como Conciencia o Atención Plena.

El estudio investigó los efectos de un día de práctica intensiva de mindfulness en un grupo de meditadores experimentados, en comparación con un grupo de control de sujetos no entrenados que practicaron actividades tranquilas no meditativas. Después de ocho horas de práctica de mindfulness, los meditadores mostraron una gama de diferencias genéticas y moleculares, incluyendo niveles alterados de la maquinaria de regulación génica y la reducción de los niveles de genes pro-inflamatorios, que a su vez se correlacionaban con una recuperación física más rápida luego de una situación estresante

De este estudio Perla Kaliman nos comenta que: “Lo más interesante es que los cambios se observaron en los genes que son los objetivos actuales de los fármacos anti-inflamatorios y analgésicos”.

Según el Dr. Bruce Lipton, la actividad genética puede cambiar a diario. Ya que la química del cuerpo refleja lo que percibe nuestra mente, entonces podemos literalmente cambiar el destino de las células mediante la alteración de nuestros pensamientos.

Por lo tanto, es importante cambiar nuestra forma de pensar, nuestro dialogo interno y lo que decimos a través del lenguaje, si queremos curar un cáncer, conseguir un objetivo, atraer la abundancia a nuestra vida, o cualquier cosa que deseemos, ya que LA PALABRA PENSADA O DICHA CREA NUESTRA REALIDAD.

En nuestros cursos de Experto en Coaching Educativo e Inteligencia Emocional, así como en el Experto de Coaching Transpersonal, trabajamos desde el minuto uno, nuestra capacidad de crear y gestionar nuestra vida.

Autor
Isabel Bueno

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