Educamos desde el Ser, para Ser | |

16
Ene

0

¿Existe la media naranja o somos naranjas completas?

En cualquier tipo de relación que establecemos con las demás personas, inmediatamente nos creamos unas expectativas de cómo queremos que sea esa relación, ya sea de pareja, madre-hijo, entre hermanos, etc.

Entonces, el grado de satisfacción que me aporta esa relación dependerá de si se van cumpliendo o no esas expectativas.

El problema más grande viene cuando hacemos que toda la responsabilidad de nuestra felicidad recaiga sobre otra persona. Es muy fácil culpar al otro de nuestro sufrimiento. Tendemos a sentirnos bien en nuestra relación mientras el otro satisfaga nuestras necesidades. Cuando eso no ocurre nuestro estado de ánimo cambia y surgen el enfado y los reproches.

Por lo tanto, nuestro estado de felicidad está completamente condicionado a cómo actúe la otra persona en relación a nosotros. Buscamos llenarnos de algo exterior, en este caso otra persona, para sentirnos felices.

La base de este problema es que nos percibimos como “medias naranjas” y buscamos nuestra otra mitad para sentirnos completos.

Si queremos empezar a cambiar nuestra manera de relacionarnos y hacerlo de una forma más sana debemos conectar con nosotros mismos, con lo que yo soy realmente, empezar a amarnos y tomar poder interior. Esto lo vamos trabajando y explicando en nuestro curso de Experto en Coaching Transpersonal, cuando estudiamos el Módulo del Ego al Ser, en la el tema «Del amor condicionado al amor incondicional«.

La consecuencia de ello es que soy capaz de establecer relaciones beneficiosas, que se fundamentan en el respeto, la tolerancia, la empatía, etc., y siento que soy capaz de crear sentimientos de amor más limpio y puro.

Empiezo a experimentar poder interior y coraje para ser yo mismo, a relacionarme conmigo desde el respeto y el amor por lo que soy y como soy.

Y sobre todo, lo más importante es que experimento que no necesito que nadie me haga feliz.

Yo soy el único responsable de mi felicidad.

Solo experimentándome como una “naranja entera” podré establecer relaciones que tienen su punto de partida en ese verdadero amor, el amor incondicional.

Autor
Isabel Bueno

Ningún Comentario

Respuesta

*