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06
Oct

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INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL AULA: LA IMPORTANCIA DEL DOCENTE EN SU DESARROLLO

Ya hemos Vuelto al cole. hemos vuelto a las clases, a las programaciones de aula, a las diferentes asignaturas… ¿y no sería fantástico que una de estas asignatura fuera la Inteligencia Emocional, como aprendizaje específico y transversal? Nosotros opinamos que sí.

La inteligencia emocional es una habilidad. Y lo bueno de las habilidades es que se pueden aprender y también enseñar.

De nada sirve enseñar a tus alumnos a ser inteligentes intelectualmente si no son capaces de conocer, aprender y gestionar sus propias emociones. Y no sólo sus emociones, sino también las de sus compañeros.

De esta manera, vamos a adentrarnos en los aspectos básicos de la inteligencia emocional a través de frases célebres que reflejan la manera de abordar la cuestión.

Autoconocimiento:

Difícilmente se puede entender a los demás si uno no es capaz de saber quién es, de preguntarse quién es. Y hacerlo descubriendo cuáles son las cualidades y características que le definen a uno mismo.

Un alumno que se cuestiona a sí mismo, que se descubre, es más capaz de asumir la responsabilidad de su mundo, en el sentido de adquirir habilidad de respuesta. Y solo de esta manera se fomentará su capacidad de adentrarse en el mundo de los demás.

Autoconcepto

 

La inteligencia emocional tiene muy en cuenta cuál es el autoconcepto que cada uno tiene de sí mismo. De hecho, el autoconcepto se considera la primera actitud de la inteligencia emocional.

Se trata de conocerse a uno mismo, de aceptarse y apreciarse así como es, a la vez que asumir que aquello que le identifica no es estático, sino que evoluciona a la vez que él mismo evoluciona como ser. Conseguir esto es adquirir una autoestima óptima para aprender a apreciar los valores de los demás.

Empatía

Este proverbio explica muy bien qué se entiende por empatía, uno de los pilares de la inteligencia emocional.

Se trata de realizar una representación mental de cuál es el proceso de pensamiento-emoción-acción que le lleva al otro a actuar como actúa. Y en ese proceso, vaciarse del propio yo, para eliminar todo juicio o crítica hacia los demás.

Cuando un alumno es capaz de tener empatía con los demás también será capaz de valorar otras posibilidades como válidas en todos los aspectos de su desarrollo, lo que facilitará un aprendizaje más eficaz.

Escucha empática

La inteligencia emocional es la inteligencia que sabe escuchar con el corazón y desde el corazón. Un corazón que en muchas ocasiones no necesita de palabras, sino que está hecho del mejor silencio.

Oímos con la intención de comprender al otro, no de contestarle. De esta manera, los demás sentirán que apreciamos su punto de vista y le respetamos.

Esta es una de las mayores quejas del alumnado, que en muchas ocasiones sienten que el adulto no le escucha, sino que mantiene silencios para elaborar sus respuestas.

Ofrecer un modelo de escucha activa a los alumnos fomentará un clima de respeto que favorecerá su apertura a la mente y las reflexiones de los demás.

Resolución de conflictos

Muchos de los conflictos que surgen entre los alumnos se resuelven cuando se es capaz de adoptar un punto de vista distinto al que se percibe en un primer momento; cuando entienden que pueden mantener su postura a la vez que respetar la del otro.

Esto permite enseñar que los problemas o los conflictos pueden convertirse en una oportunidad.

Equilibrio

Esta cita de Einstein resume a la perfección la idea de este artículo y el fin que debería perseguir la Educación, es decir, buscar en todo momento el justo equilibrio entre lo racional y lo intuitivo, entre la inteligencia intelectual y la inteligencia emocional.

En el sistema educativo que vivimos, prima el aprendizaje de lo académico. No obstante, incluir en la dinámica del aula actividades que fomenten el desarrollo de la inteligencia emocional ayudará a los alumnos no solo a crecer como estudiantes, sino también como seres humanos.

Autor
Ana Perez

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