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25
May

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Para poder seguir… a veces hay que empezar de nuevo:

Cada día de nuestra vida, aunque quizá no todos se vean tan bellos y serenos como el de la foto…

¡Amanece!

El día a día, las circunstancias y contratiempos que la vida nos tiene preparados en su “baúl de nuestro aprendizaje”, nos hace despistarnos de ese instante mágico del amanecer.

Un día la vida saca del baúl una puerta que se nos cierra y ahí nos quedamos parados, mirando la madera y lamentando que detrás de ella se ha quedado parte de nuestro mundo. A veces hasta empujamos un poco a ver si ceden las bisagras.

Y se nos pasa por alto que el resto de nuestro mundo, de nuestra vida, se quedó aquí con nosotros, de este lado de la puerta.

A veces se nos pasa por alto que amanecemos de nuevo.

Cuando una puerta se cierra no se abre una ventana, no… se despliega todo un abanico de infinitas posibilidades.

Cuando una experiencia se agota podemos optar por la cara de angustia… o la “cara de viernes”: con todo por hacer.

La mente, poco cómoda en esos avatares, tratará de convencernos que hemos perdido aquello que nos identificaba, asociándolo erróneamente a la estabilidad, el confort, la rutina.

Pero en el “baúl de aprendizaje de la vida”, ese en el que pone nuestro nombre, hay muchas más cosas, muchísimas.

Allí, delante de esa puerta y al lado del baúl, acércate a él y levanta despacio la tap

Créelo. Nuestro sistema de creencias se basa en nuestras experiencias pasadas y las expectativas futuras. Algo que, en definitiva, no está. Así que no se trata de creer en cuentos de hadas con final feliz; se trata de creer en ti, de observarte y encontrar dentro esas posibilidades.

Espéralo. No seas impaciente, todo ocurre para algo. Quizá no sea como planeaste, no importa. Aprende de ello y vuelve al intento. No precipites nada, sigue buscando dentro y llegará aquello que te corresponde.

Imagínalo. ¿Por qué no? Imagina tus oportunidades, juega con tu mente creando aquello en lo que crees. Tu actitud hacia ello favorecerá que te remangues y te pongas manos a la obra; que de la imaginación, pase a realidad.

Agradece. Ya lo tienes, ya está contigo, cara de viernes puesta, el baúl debajo del brazo… Ahora mira hacia la puerta y agradece la experiencia que te brindó.

Porque sin ella, tú ahora no serías lo que eres, porque sin ella no darías el siguiente salto en tu evolución.

Porque… “para poder seguir, a veces hay que empezar de nuevo”

Autor
Ana Pérez

 

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