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24
Ene

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¿Sabéis que tendemos a imponer a nuestros hijos nuestras propias emociones y percepciones?

Una buena educación emocional parte de la base de unos padres emocionalmente inteligentes, capaces de reconocer y expresar sus emociones y las emociones de sus hijos, así como de empatizar y  gestionarlas a esto le llamamos padres-coach, padres que son emocionalmente inteligentes y saben guiar respetuosamente a sus hijos a través de la observación, la pregunta, el auto-conocimiento, uno de los pilares básicos de nuestro Experto en en Coaching Educativo e Inteligencia Emocional.

Los bebes cuando nacen el único lenguaje de comunicación que tienen es el llanto. Cuando crecen irán aprendiendo a expresar sus emociones y comprender sus sentimientos y lo expresaran imitando la forma que tienen sus padres de expresar sus propias emociones.

Por lo tanto el niño aprende a expresar sus emociones tal y como lo ha visto expresar a los adultos, principalmente sus padres, familiares y profesores.

La base de la educación emocional de los niños está en los adultos:

Para educar niños emocionalmente sanos, es necesario que antes los padres hayan desarrollado las competencias emocionales y de coaching.

Muchos niños, al igual que muchos adultos se identifican con las emociones que sienten o bien se des-identifican (negándolas).

Es importante transmitirles que no somos las emociones  que sentimos, que no somos la rabia, o  la ira, o los celos, o la alegría, pero si (esa rabia, esa ira, celos o alegría) son parte de nosotros y hemos de sentirlas, dejando su espacio para que existan y se expresen en ese momento.

  • Por ejemplo:
  • Madre: Venga vístete que no tenemos que ir.
  • Niño: Estoy cansado.
  • Madre: No puedes estar cansado, acabas de dormir la siesta.
  • Niño: Pero estoy cansado.
  • Madre: Bueno, solo es un poco de sueño porque te acabas de levantar. ¡Ya se te pasara! ¡Venga a vestirte!
  • Niño: Jo, mama, ¡pero estoy cansado!

Aquí no damos muestra de entender a nuestro hijo, ni de respetar su estado emocional y físico, imponemos nuestro criterio sin más.

  • Lo ideal sería validar su percepción, diciéndole:
  • “De manera que aun estás cansado, a pesar de que has dormido la siesta”, o algo parecido.
  • Existen muchos ejemplos como este a los que los padres contestamos con una negación automática:
  • Niño: ¡No me gusta el nuevo bebé!
  • Madre: No digas tonterías, en el fondo sabes que lo quieres.

Este tipo de respuestas es muy fácil para los padres, pero

¿Sabemos cómo se sienten los niños cuando escuchan este tipo de comentarios por parte de sus padres?

Si realmente lo miramos desde la perspectiva de un adulto: cuando  a un adulto le gusta algo, o no le sale algo como quiere, o está enfadado, etc., no le gusta que:

  • Le critiquen.
  • Ni que le den consejos.
  • Y mucho menos escuchar que no tiene razón de sentirse como se siente.

Pues a los niños tampoco les gusta Les pasa lo mismo que a nosotros.

Cuando alguien se siente escuchado, sea adulto o niño, siente que se le reconoce su dolor interno, su sentir y se le brinda una oportunidad de seguir hablando de aquello que le altera o le molesta. Desde el momento en que empieza a sentirse escuchado y comprendido es más capaz de enfrentarse a lo que le pasa.

Los padres tendemos de forma natural a imponer a nuestros hijos nuestras propias emociones y percepciones y es importante cuidarnos de ello, para no imponer las nuestras y poder validar las suyas propias. Esto es una de las muchas cosas que enseñamos en nuestro Experto en Coaching Educativo e Inteligencia Emocional.

Comentarios (1)

  • Belen Ortega

    Isabel ,me ha encantado el artículo¡
    Y después de haber finalizado vuestro curso de Experto en Coaching Educativo e Inteligencia Emocional.Se lo recomiendo a todas aquellas personas, ya sean padres o no, porque siempre tenemos niños cerca a quién podemos ayudar con nuestros conocimientos.
    ¡Gracias y seguid con el mismo entusiasmo, alegría y motivación¡

    responder

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