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16
Mar

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¿Te enfadas a menudo o eres de grito fácil?

Hay personas que se enfadan a menudo, o son de grito fácil.

La mayor parte de las personas pasamos mucho tiempo enfadadas en nuestras vidas, a veces, no son grandes enfados, basta con un grito o dos pero de forma reiterada para que nos afecte a nosotros mismo y a nuestro entorno.

Nos enfadamos con nuestros hijos, con los amigos, con la pareja, con el perro, con el trabajo, con la vida, etc. Y esto hace que nuestra batería de la felicidad se descargue y cada vez estemos más malhumorado, tristes, cansados, etc.

Nos enfadamos porque no aceptamos las cosas o a las personas tal cual son, cuando según nuestra propia interpretación y nuestro propio mapa algo no nos gusta o nos hace daño. Entonces esto que nos altera o nos duele nos lleva a alterarnos y a sentir rabia o agresividad:

  • Que si la podemos manifestar, lo haremos hacia fuera, con gritos, golpes, patadas, etc.
  • O si no lo podemos manifestar lo haremos, hacia dentro, quizás adoptando una actitud de defensa y ataque.

Nos enfadamos contra lo que no aceptamos.

Nuestro nivel de enfado va muy relacionado a nuestras expectativas no cumplidas, a lo que esperamos y no llega,  relacionado con una situación que vemos injusta o con una persona. También esta relacionado con nuestro nivel de exigencia y de flexibilidad, y sobre todo con nuestras sombras, trabajo profundo que hacemos en nuestros cursos de:

Ya que no todos nos enfadamos con las misas personas o en las mismas situaciones. Hay personas que con los amigos y en el trabajo nunca se enfadan pero luego cuando llegan a casa descargan toda su rabia y sus enfados contra sus hijos o pareja, padres, etc.

Esto está relacionado directamente con el trabajo de la sombra y de que aquellos con los que más nos enfadamos son nuestros propios maestros, pues nos está enseñado directa o indirectamente aquello que tenemos en la mochila, que es nuestro y que no conocemos, nuestra sombra.

Controlar versus reprimir.

Cuando sentimos las consecuencias del enfado, o una vez que ya ha pasado a menudo nos preguntamos:

  • ¿Por qué es tan difícil controlarlo?
  • ¿Por qué se me va de las manos por mucho que me proteja y me empeñe en que «esta vez no me desbordará», que «esta vez tendré paciencia y mantendré la calma»?

Esto se debe a que nuestra paz interior es muy débil, vivimos hacia afuera, en vez de hacia dentro y cualquier cosa que nos pasa nos altera. Si viviéramos desde nuestro centro, con una adecuada paz interior, no habría nada exterior que nos la pudiera quitar, que nos pudiera alterar, esto lo trabajamos mucho en nuestro curso de Coaching Transpersonal.

Nuestra forma de pensar y de utilizar el verbo, la palabra, nuestros patrones de pensamientos ya muy establecido hacen que nos olvidemos de nosotros mismos, de quienes somos, de cuidarnos y mimarnos hacia dentro con el objetivo de alimentar nuestra paz interior y nuestra felicidad y decir adiós a nuestros enfados, frustraciones, etc.

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